El barranquismo consiste en la progresión por el cauce de un barranco salvando sus desniveles utilizando un técnica mezcla de espeleología y alpinismo. Los barrancos normalmente se descienden, es decir, se recorren en el sentido de la corriente.

Por su interior tendremos que andar por graveras, destrepar entre caos de rocas, descender por toboganes, saltar a pozas o pasar por desfiladeros estrechísimos en oposición. Su hay un desnivel considerable, será necesario utilizar la técnica del rápel. También hay que conocer las técnicas de ascensión por cuerdas fijas.

El material ha de ser adaptado e idóneo. Es imprescindible el traje de neopreno, el arnés, el descendedor, los cabos de anclaje y el casco.

La Sierra de Guara, en el Somontano de Basbastro, es uno de los mejores escenarios de España en barranquismo. Los barrancos clásicos son La Peonera, el Vero, el Formiga, el Oscuro de Balces, Mascún y Gorgas Negras. Para los iniciados, el Formiga es ideal, en los Oscuros de Bales no se necesita emplear cuerda y El Vero no es muy complicado.

En el Pirineo, los barrancos más conocidos son los de La Pazosa (Bujaruelo), Gloces (Fanlo), Miravall (Escuain), el Gorgol y la Aigüeta de Barbaruens (Seira). Los barrancos pirenáicos son más umbríos, la climatología no tan estable como en Guara y el agua más fría.

En Teruel hay barrancos en la sierra de Javalambre, en la comarca del mismo nombre, y los puertos de Beceite. En la provincia de Zaragoza no hay ningún lugar representativo para practicar esta modalidad.